
El invento lo hizo bajo la marca Bankmatic. Simjian registró 20 patentes y persuadió a lo que hoy es Citicorp a probarlo. Seis meses más tarde el banco informó que existía poca demanda para su uso.
Simjian tuvo la idea de una máquina expendedora de dinero. Registró 20 patentes diferentes y, a pesar del escepticismo de los bancos, logró convencer al City Bank of New York (actual Citibank) para poner en marcha una prueba piloto de seis meses. Sin embargo, la iniciativa no cuajó, no por deficiencias técnicas sino por falta de demanda. Según el propio Simjian: «Al parecer sólo lo usaba un pequeño grupo de prostitutas y jugadores, que no querían tratar con el banco cara a cara».
Don Wetzel, Tom Barnes, y George Chastain presentaron una patente para la versión moderna del cajero automático en 1968, con una inversión de 5.000.000 USD para su desarrollo. En 1973 se concedió la patente, y el primer cajero automático se instaló en el Chemical Bank de Nueva York.
Los primeros cajeros no estaban en línea, por lo que las cuentas de los clientes no eran actualizadas en tiempo real. Esto hizo que inicialmente los bancos fueran muy elitistas en la asignación de privilegios de uso de los ATM.



