Desde comienzos del siglo XX, los gobiernos toman cartas en el importante asunto de la fabricación y distribución de electricidad. Las compañías compran concesiones para abastecer determinados territorios, y se crea una incipiente red de distribución de larga distancia, desde las centrales, cada vez más grandes, hasta los puntos de consumo. Esto fue posible por el empleo de corriente alterna, que posibilita su transporte a largas distancias, lo que no permitía la corriente continua empleada anteriormente.

Producción de electricidad hidráulica, térmica y nuclear en porcentajes. Se ve con claridad la "edad de oro" de la hidroelectricidad, aproximadamente entre 1925 y 1975. En años posteriores la producción hidroeléctrica será superada por la producción térmica y más adelante por la nuclear.


